16.1.14

ACCIóN POéTICA en C/San LUIS ¡¡¡PRóXIMO LUNES 20 ENERO!!!



PODÉIS MANDARNOS FOTOS DE LA ACCIÓN/REACCIÓN DEL PASADO LUNES 20 A yoli.rg@hotmail.com





¡¡Os adjuntamos imágenes de un grupo de personas que decidió actuar y manifestarse a través de la acción en la calle!! (Sevilla 2012)

  



*Jose Carlos Jiménez Ariza,
Yolanda Rendón Guerrero.


La alameda y las fiestas de Sevilla

La alameda de Hércules a lo largo de la historia siempre a tomado un papel importante en las fiestas de la ciudad.
Ya en el siglo XIX se celebraba aquí la velada de San Juan y San Pedro, fiesta de gran importancia en la ciudad y la cual dicen que es el origen de la feria de Abril, la cual es referente importantísimo de la ciudad de Sevilla.
La velada concentraba en la alameda a gran parte de la ciudad y muchos comerciantes y curiosos que se acercaban desde otras localidades.



Otra de las festividades mas celebres de la ciudad como es la Semana Santa, tampoco ha dejado de lado a este lugar, siendo la Alameda lugar de paso de numerosas hermandades, entre las que quizás cabe destacar por la numerosidad de personas que llega a concentrar en este lugar, la Hermandad de la Macarena.




En los últimos años también esta tomando mucho protagonismo esta zona en Navidad, con el montaje 
de la llamada feria de la navidad, la cual se convierte en una zona de ocio para los mas pequeños, y que tara hacia este lugar a gran cantidad de personas.




Manuel Rodríguez Cid







13.1.14

PROPUESTA PARA LOS SIN-CASA_#G6






"URBANIZED"

Buenos días,
Ya finalizando el curso, os facilito la descarga de un documental que he subido a cosigna: https://consigna.us.es, el titulo es "Urbanized" y la contraseña es fundamentos (en minúsculas). 
Seguramente muchos ya lo conozcáis, creo que aborda temas acorde con el análisis que habéis trabajado este año: muy interasante. Espero que os guste.
Un saludo.

Intervncion



Nuestra intervención tiene como objetivo revitalizar la parte de bajo de calle Betis, que antiguamente tenia mucho uso y hoy se perdio totalmente sua función, pero aun tiene mucho pontencial, esta cerca del rio y es una área livre. Asi vamos atraer  las  personas para esa área, para que las personas no pasen apenas por esa área, mas que también se queden allí.

Propulsamos una pared verde, que será echa  con palets y la población  podrá plantar y cuidar de sus plantas en esta pared , proyectamos también palets que servirán como móviles, para las personas sentaren y relajaren, como sillas, mesas.

Calle Betis tiene muchos tipos de personas distintas, que buscan cosas distintas, como turistas, niños, jóvenes y personas mayores. Hicimos una intervención buscando atender a todas estas personas.

12.1.14

PROPUESTA DE INTERVENCIÓN

La idea de la intervención nos surgió al recordar el libro de El Palacio de la Luna de Paul Auster donde se describe el mobiliario hecho con cajas que usa en su apartamento. A continuación ponemos las dos primeras hojas del libro donde se describe el mobiliario:

El palacio de la luna
Paul Auster. Edit. Anagrama. Barcelona, 1996.

Fue el verano en el que el hombre pisó por primera vez la luna. Yo era muy joven entonces, pero no creía que hubiera futuro. Quería vivir peligrosamente, ir lo más lejos posible y luego ver que me sucedía cuando llegara allí. Tal y como salieron las cosas, casi no lo consigo. Poco a poco, vi cómo mi dinero iba menguando hasta quedar reducido a cero; perdí el apartamento; acabé viviendo en las calles. De no haber sido por una chica que se llamaba Kitti Woo, probablemente me habría muerto de hambre. La había conocido por casualidad muy poco antes, pero con el tiempo llegué a considerar esa casualidad una forma de predisposición, un modo de salvarme por medio de la mente de otro. Esa fue la primera parte. A partir de entonces me ocurrieron cosas extrañas. Acepté el trabajo que me ofreció el viejo de la silla de rueda. Descubrí quien era mi padre. Crucé a pie el desierto desde Utah a California. Eso fue hace mucho tiempo, claro, pero recuerdo bien aquellos tiempos, los recuerdo como el principio de mi vida.
Llegué a Nueva York en el otoño de 1965. Tenía entonces dieciocho años, y durante los primeros nueve meses viví en un colegio universitario. En Columbia, a todos los estudiantes de primer año que no fueran de la ciudad se les exigía vivir en el campus, pero cuando terminó el curso me trasladé a un apartamento de la calle 112 Oeste. Allí fue donde viví durante los siguientes tres años, hasta el mismo momento en que toqué fondo. Teniendo en cuenta lo adversa que eran las circunstancias, fue un milagro que durara tanto.
Viví en aquel apartamento con más de mil libros. Anteriormente habían pertenecido a mi tío Víctor, y él los había ido adquiriendo poco a poco a lo largo de treinta años. Justo antes de que me fuera a la universidad, me los ofreció, en un impulso, como regalo de despedida. Hice todo lo que pude para rehusarlo, pero el tío Víctor era un hombre generoso y sentimental, y no me permitió rechazarlo.
-No puedo darte mi dinero- dijo- ni consejo. Llévate los libros para complacerme.
Me llevé los libros, pero durante año y medio no abría las cajas en donde estaban guardados. Mi propósito era convencer a mi tío de que aceptara que se los devolviera y no quería que les pasara nada mientras tanto.
Resultó que las cajas me fueron muy útiles en aquella situación. El apartamento de la calle 112 no está amueblado, y en vez de despilfarrar mi fondo en cosas que no quería ni podía permitirme, me dediqué a convertir las cajas en piezas de "un mobiliario imaginario". Era algo parecido a hacer un rompecabezas: agrupar las cajas de cartón en configuraciones modulares, ponerlas en hilera, apilarlas unas encimas de otras, colocarlas una y otra vez hasta que por fin empezaron a aparecer objetos domésticos. Un grupo de dieciséis me sirvió de soporte para el colchón, otro grupo de doce se convirtió en una mesa, otros de siete se convirtieron en sillas, uno de dos en cabecera. El efecto general  era bastante monocromático, con aquel sombrío marrón claro en todas partes donde miraras pero no pude por menos de sentirme orgulloso de mi inventiva. A mis amigos les pareció un poco raro, pero ya habían aprendido de mí a esperar cosas raras. Imaginad la satisfacción, les explicaba, de meterte en la cama y saber que tus sueños van a descansar sobre literatura norteamericana del siglo XIX. Imaginad el placer de sentarte a comer con todo el Renacimiento escondido debajo de la comida. En realidad, yo no tenía ni idea de qué libros había en cada caja, pero en aquel entonces era fantástico inventando historias y me gustaba el sonido de aquellas fases, aunque fuesen mentira.

Mis muebles imaginarios permanecieron intactos casi un año.


Cogiendo las palabras de Paul Auster se nos ocurrió que nuestra intervención podría estar orientada a dotar de un mobiliario que creemos necesario y a su vez es un elemento temporal que se puede adaptar a los distintos usos quitando las cajas o poniéndolas en otro lugar.






Con la configuración de las cajas que mostramos en la imagen anterior hemos hecho una recreación virtual de como será la intervención en la plaza.